lunes, 28 de noviembre de 2011

uN SOMBRERO DE MUJER por Elena Garritani

UN SOMBRERO DE MUJER


“El amor cuya mirada se encuentra o se extravía.
En los espacios de los ojos desiertos o poblados ”
Paul Eluard

Mi amor camina entre la gente, camina solo entre la gente; huye de sí mismo con fe ciega en el rebaño.
No puedo ir hacia él, lo veo a través de un vidrio claro, entre las ramas silenciosas y quebradas de la soledad. Las palabras no alejan el dolor, son palabras, fugas de la nada, leños en el fuego. Todo sucederá, los dados se arrojaron de un solo golpe, pero el viento soplaba huracanado. No hay destino que se aleje de su constelación de estrellas.
Un sombrero de mujer vuelve del bosque urgente de sombras y lazos sueltos.
La alcoba del deseo cierra sus puertas y la música del saxo recorre el ritmo de la piel. De un lado al otro del lecho , susurros y gemidos. Luz de terciopelo.

Rostros enajenados me persiguen. La muerte se disfraza de ruiseñor, los pájaros y el agua despiertan del sueño. La luna corre entre las ciénagas y un sombrero de mujer se apoya en el oscuro tronco de un árbol. No huye.
La selva me traga sin sandalias en los pies; no seré misionera. EL desierto me traga sin color en los labios: no seré espejismo. El vértigo me arrastra con desgano hacia el abismo, no seré orilla, ni árbol en la orilla, ni sombra en el más allá.
Doy limosnas al hambriento, el centinela del edén se sonríe y me avergüenzo. ¿ Quién no oculta rumores de máquina bajo el sarcasmo del sol ? ¿ Quién no presiente con espanto abstracciones y futuros geométricos ?
Entre todos los caminos elijo el de los cerezos. Regreso con el sombrero rebosante de frutos silvestres y flores arrancadas.
Las palabras se refugian en el claro mediodía del poema.

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