martes, 22 de junio de 2010
Se hace difícil hablar de poesía, sin relacionarlo con el arte en general y con la literatura en particular.
Establecer estas relaciones nos llevaría a desarrollar una exposición exhaustiva y detallada, erudita, por lo tanto daremos por sentado algunos conceptos, ya que consideramos que están sustentados por teorías aceptadas acerca de la creación literaria.
Diciéndolo de manera muy escueta Arte: es un concepto abarcativo que incluye desde la pintura hasta el cine, la música, el humor, la fotografía, el canto, la danza etc. La poesía como género literario, está dentro de las artes temporales, como la música. La pintura y la escultura son artes espaciales. El cine es tanto un arte espacial como temporal.
Es muy difícil hacer abstracción del concepto de poesía, ya que se puede hacer la siguiente valoración, me gusta el cine que tiene poesía o decir por ejemplo, esa escultura es poética. Es decir que los elementos poéticos trascienden el género literario. Ahora ¿Cuáles son esos elementos poéticos? ¿Qué desarrollo del pensamiento nos permite captarlos, intuirlos?
Posiblemente se relacionen con aquello que nos lleve a cierto grado de elevación espiritual , al reconocimiento de algo inefable que nos permite captar que ese cuadro es algo más que el bosque que está plasmado o que el arroyo que cae como en torrente en la tela, por dar un ejemplo. O que aquella naturaleza muerta es algo más que ciertos elementos ubicados y distribuidos de determinada manera.
La poesía como género literario cuyo elemento es el lenguaje, es la posibilidad de construir un discurso en el que las palabras enhebradas en versos o en prosa, la musicalidad de la mismas, el ritmo inherente a determinada construcción del discurso, nos conecten con algo más de lo allí expresado, nos acerquen a ese imponderable, a ese prodigio que nos permite tener la intuición de un universo que aunque construido con elementos cotidianos nos aproxima o aspira a la belleza y a la verdad.
Es cierto que la poesía está vinculada a un misterio, ese misterio se relaciona para mí, con la imposibilidad del ser humano de sentirse pleno, absolutamente completo y acabado en su ser Aun en los momentos felices, se tiene conciencia de lo efímero, de la eterna fugacidad de todo lo humano Dijo el poeta RILKE, si la vida alcanzara, el arte no existiría.
Sabemos que vivimos en un mundo, y para sobrevivir debemos adaptarnos a él, esto no significa convertirnos en engranajes que se ajustan o ceden ante determinadas exigencias o conveniencias. La adaptación implica actividad, intercambio. Cada ser humano contribuye con su tarea a la creación, una de las tantas maneras que tiene el ser humano de acercarse al mundo es el arte, la poesía.
Dice el poeta argentino Raúl Gustavo AGUIRRE: LA MAGIA DE LA EXISTENCIA ES ENORME. LA TAREA DEL LENGUAJE ES REVELARLA, NO SUSTITUIRLA.
Otro poema de RG AGUIRRE habla por sí mismo con respecto a la poesía.
QUIZÁ LA POESÍA
Quizá la poesía sea
-cuando ya todo
lo que era poesía
se malogró en el tráfico-,
Quizá pudiera ser
este andar silencioso
en medio de la noche,
ese derrumbamiento
del que sólo quedó
algo invencible y nulo.
Quizás, entonces, sea
este no a lo de siempre,
este lápiz mordido esta intranquilidad,
este temblar por nada.
En la actualidad es muy polémico hablar de géneros literarios, no por confusión, sino porque el desarrollo de las nuevas estéticas hace prácticamente imposible una clasificación o un etiquetamiento dentro de parámetros rígidos. Dentro de los géneros literarios se incluye: poesía, cuento, novela, ensayo. Pero actualmente la separación no es necesariamente tan rígida, hay complementariedad, intercalación, inclusión de uno en otro. Es decir que cada obra crea su propio universo literario, sus propias leyes, no en forma arbitraria, sino dentro de un contexto de significación. Un ejemplo de lo que digo es el Martín Fierro que si bien está escrita en versos, tiene el desarrollo temático de una novela, se narra una historia y hay creación de personajes, ambiente y acción.
¿Por qué escribimos poesía? La respuesta daría lugar a una larga reflexión filosófica, pero esencialmente el ser humano escribe porque conversa consigo mismo, se habla, trata de entenderse, de entrar en su ser, en su intimidad. Esto nos pasa a todos, ese hablar con nosotros mismos, ese preguntarnos perpetuamente a cerca de los temas esenciales del hombre: el amor, la muerte, el tiempo, la patria, la miseria, el otoño, la locura, puede perdernos y encontrarnos en el camino de la poesía. Para transitar este camino es necesario sentirse libre, en la medida en que la libertad es la primera condición de la creación. Libre y despojado, porque la poesía no tiene que ver con el TENER, Algunos transcurren casi toda su vida orientados a tener bienes materiales, títulos, fama, premios, saber. Y de hecho, sobrevivir en este mundo nos exige este tipo de conductas en alguna medida, pero la poesía no tiene que ver con el tener, sino con el ser, con la existencia auténtica, con un rango de realidad que nos permite vislumbrar lo esencial del hombre. ¿Y qué es lo esencial? Lo esencial es preguntarse, dudar, interrogarse. Lo esencial está ligado con la inocencia y el asombro del hombre ante sí mismo y ante el mundo. Por eso la poesía no es un discurso político, ni una noticia periodística, se entreabre como una puerta al hondo misterio , a un interrogante, construye un puente hacia el otro, pero no desde un saber irrebatible, comprobable, verificable, sino desde una subjetividad ávida de emoción, comunicación y espiritualidad.
Dice un poema de DYLAN THOMAS
EN MI OFICIO O ARTE SOMBRÍO
En mi oficio o arte sombrío
ejercido en la noche silenciosa
cuando sólo la luna se enfurece
y los amantes yacen en su lecho
con todas sus penas en los brazos,
junto a una luz que canta yo trabajo,
no por pan o ambición o vanidad,
o el trueque de encantos
en escenarios de marfil
sino por la sencilla paga
de sus más secretos corazones.
No para el hombre soberbio que se aparta
de la luna enfurecida
escribo en estas páginas de espuma
llevadas por el viento
ni para los muertos encumbrados
con sus salmos y ruiseñores
sino para los amantes, sus brazos que
envuelven
la pena de los siglos,
los que no pagan ningún elogio o salario
ni les importa mi arte u oficio
Es también necesario hablar de la relación que existe entre poesía y silencio, basándome en la postura expresada por S KOVADLOFF en su Libro “El silencio primordial”, comparto con el autor que el silencio es una manifestación más de lo real, la poesía revela, si es verdadera algo de ese silencio que tiene que ver con la epifanía, con la manifestación de lo inefafle, de lo inexpresable, no es un silencio de oclusión, de obturación, no es un silencio que enmascara o tapa, sino que permite a partir de su presencia el fluir del poema como un imponderable de la inspiración.
Los poemas de Alejandra Pizarnik nos ponen en contacto con ese punto de partida primordial.
Amantes
una flor
no lejos de la noche
mi cuerpo mudo
se abre
a la delicada urgencia del rocío
El que escribe es además lector siempre, hay una estrecha relación entre escribir y leer, creo que van unidas, no todo lector escribe, pero a veces es una cuestión circunstancial , y en esto, puede ser importante el acercamiento a un taller literario. Nuestra experiencia como talleristas y coordinadoras , nos permiten afirmar que así es. Por eso nos gustaría a partir de ciertos elementos que estimulen la sensibilidad, la conexión con nuestro ser primordial, podamos acercarnos a la creación poética y literaria.
LA CONDENA
En una viña festiva donde la noche bendice
sus juegos de semen y saliva, la sangre prodiga lágrimas, viajes,
húmedas transparencias. Secretamente, muy en el fondo de la caverna
/ oscura, va creciendo la muerte a expensas del placer,
en precisión de agujas, en senderos de sol artificial,
y saltos en las nubes del dolor,
y escamas amarillas en la piel.
Yo, ni hombre ni mujer,
portador del mal, me declaro inocente de mi sexo,
mi color y mi niñez. No soy más que estas ojeras y estos huesos
donde alguna vez brilló la noche y el fuego de todas las estrellas.
No se trata de partir hacia el mar, sino del súbito temblor y odio
y confusión al ver resquebrajarse las maderas de mi nave
tan, tan cerca de la orilla
No se trata de condenar a Eros en su íntimo fervor, ni a fiestas del hastío,
ni a las horas alquiladas a gusto de la tentación.
No quiero dejar en herencia las huellas invisibles del miedo,
ni las mutaciones de mi ser, ni antiguas fotos,
ni el insoportable olor de los remedios.
No reclamo un bálsamo perfecto para este tormento
que me niego a llamar pecado o vicio.
Sólo busco alivio, un poco de alivio, el máximo posible.
Porque soy distinto y señalado, le ruego a la casta Virgen que ama
a todos por igual.
El reloj se deshace en escarcha, soy un convicto que no intentará
huir de los eclipses,
sino de las miradas, de los juicios, de los ritos piadosamente sombríos.
Para qué recordar otra vez la fábula del caído ante la cruz, si la historia /repite su corona de espinas.
miércoles, 5 de mayo de 2010
LA HAMBRIENTA SEÑAL
'' es en tus ojos donde la luz desata sus mares/
es por ti que el mar reanuda su juego/... ''
Alberto Vanasco
I
Camino por los bosques de Sauce Grande
he atravesado verdes primordiales,
penumbras melodiosas,
cantos de pájaros en vuelo o en su rama. Lluvias de nogal.
Bajo mis pies, senderos y hojas crujientes en la hora del espíritu.
Y es difícil salir de este paraje que iniciará la huida permanente,
la diáspora del ser,
la agonía invisible,
la mordedura de la niebla.
II
Con secreta esperanza de resurrección, decido atravesar los médanos de fuego, los látigos del viento
-devastado refugio que calcina los pies,
torpe lengua de trapo,
ojos cegados por la arena-
Y así, alucinada, camino por las playas de olas destronadas.
Me detengo ante el sagrado abismo de las franjas grises y verdes
que pudiera ser Dios o la gota fría del infierno.
III
Mar: manantial de lunas bajo el follaje del sol,
templo despojado de los frutos de la tierra
y majestuoso espejo de los cielos del séptimo sello. Me arrebata
el misterio del oleaje perpetuo
que libera mi ser consternado en las horas azules,
donde sólo tu voz resuena como un eco del tiempo eterno
en susurros indescifrables.
Metafísica de sal y espuma, mi piel se redime o flota traspasada por tu sed.
Acuerdo infinito de liviandad que permanece inalterable
-cuerpo etéreo, cuerpo libre, cuerpo mecido en el agua-
Sentido último y primero de la vida.
IV
Mar: vislumbro certezas en el vuelo de las gaviotas,
en el íntimo rumor de los caracoles, en el roce de espinas agrias,
en la transparencia viscosa de las medusas.
Relámpago, almohadas de niebla, brisa de sexo.
Hora sagrada del barco fantasma, silueta del crepúsculo y hundimiento del sol.
Viejo muelle carcomido por el viento y las mareas,
en tus palos atraca mi mirada incesante que fluye y retorna como la luz del faro
emitiendo una hambrienta señal.
martes, 13 de abril de 2010
Camus; la filosofía del absurdo
Por Elena Garritani
Camus desarrolla en su obra en ficción y en sus ensayos la filosofía del absurdo. Esta filosofía despliega entre otras, ideas que fueron desarrollándose a partir la afirmación de Nietzche Dios ha muerto y del concepto de la angustia existencial desarrollado por Soreen Kierkegaard en sus obras y luego por la corriente existencialista Esta vida que nos toca vivir es el único paraje posible que vamos a transitar. Por supuesto Camus parte del escepticismo en primer lugar, en el sentido de la epogé griega, es decir poner entre paréntesis las supuestas verdades, para analizarlas con un pensamiento que exige rigor, esfuerzo. también Como intelectual de su época ha leído y respirado a Heidegger y a Sartre. Y abreva en las fuentes de Hegel,
Los personajes de su novela eligen, no se rigen por ningún esencialismo, por ningún determinismo a priori, no se salvan ni se condenan por sus actos en un trasmundo, no tienen fe en un más allá redentor, simplemente, y en tanto arrojados al mundo y condicionados por la facticidad eligen sus valores, sus normas, sus verdades y actúan en consecuencia
Hablar de todas las influencias en las que abrevó Camus, como del clima que respiró en su época, nos llevaría varias charlas, clases, lecturas
Diremos que nació en Argel en 1913, que su padre murió cuando el tenía un año como combatiente de la primera guerra mundial. Su madre, una española muy parca y poco comunicativa lo crió en un clima distante y poco afectuoso. El vivió la guerras de España 1936-1939, la segunda guerra mundial 1939-1945, si bien a causa de su tuberculosis no tuvo una participación directa, sí participó como periodista y militante durante la ocupación de Francia por Alemania. En 1920 se desarrolla en Europa la vanguardia surrealista que practica nuevas formas experimentales en el arte, distintas de las tradicionales, opuestas a lo convencional y estatuido, y que asume una posición de compromiso con respecto a las cuestiones sociales, en estrecha consonancia con las ideas de Marx y Engels.
En esta Europa convulsionada, fragmentada entre dos guerras, donde el hombre es desgarrado, desmembrado en su existencia surgen las grandes preguntas acerca de la misma. Además vivió con una postura personal la batalla de la liberación de Argelia, en épocas de De Gaulle, ya que como descendiente de los colonos franceses no se consideraba musulmán, ni consideraba que esa tierra no fuera su patria, y tampoco admitía las ambiciones imperialistas de Francia. Es en este contexto donde Camus desarrolla su vida y su obra, con un fuerte compromiso social, ético y estético.
En realidad, no se lo considera a Camus un filósofo en sentido estricto, sino un escritor, dramaturgo y ensayista que escribe sus ideas y que da muestras de ellas a través de su obra en ficción como en sus ensayos filosóficos
Camus es ateo, es decir no cree que haya una racionalidad divina que determine el destino del hombre, sus actos en la tierra ni su salvación o condenación a la vida eterna. El mundo está recorrido por la ausencia de Dios, pero contrariamente a lo que podría pensarse, esto no lo hace desgraciado si es consciente de ello, pues dará primacía a la lucidez. Se erigirá en el hacedor, en el constructor de su destino. El mundo no tiene sentido, hay que inventarlo, hay que crearlo. Afirma que el único problema filosófico verdaderamente trascendental es el suicidio. Si la existencia no tiene ese sentido es el primer gran tema del hombre. Y justamente si se llega a comprender el absurdo tal y como Camus lo vivencia y expresa, si se ahonda el sin sentido de la vida cobran nervadura como potencias de satisfacción y plenitud los actos del ser humano, ya que vino al mundo para elegir sus actos, en el lenguaje de Heidegger para desarrollar una existencia auténtica. Para mayor comprensión del sentimiento del absurdo y de lo que el mismo connota diremos que es la semilla de la liberación. No, la liberación en el sentido social, sino, en primer lugar en el sentido individual para luego entretejerse con el contexto en el se lucha, se ama, se sufre, se fracasa, se triunfa y se goza.
Camus no relega la irracionalidad del mundo. Irracionalidad, para que se entienda, en el sentido de los Personajes de Becket, Ionesco, Genet, por nombrar algunos autores del teatro del absurdo. Acaso quién espera a Godot, quién es Godot, qué es lo importante que llegue Godot o el esperar algo, alguien que nos legitime en nuestra pavorosa levedad de ser. Qué es la comunicación entre los seres humanos, en un mundo de monólogos paralelos que distancia en lugar de acercar, que duele en lugar de consolar. ( pensemos en la cantante calva de Ionesco) Y en el Final de partida ( Becket), se encierra a los viejos (la generación que nos precede) en un tacho de basura y sus personajes viven la parodia de sí mismos. No hay una verdad, hay ciertas certidumbres susceptibles de modificarse, pero no una verdad a la que asirse en forma absoluta.
¿A quién esperamos? ¿Por qué los seres humanos se oyen sin escucharse, preso cada uno de su propio discurso? ¿Por qué la necesidad de parodiar la vida?
Presas de una moral heterónoma, es decir impuesta desde el afuera, sujetos a etiquetas que sólo dibujan una caricatura, nos dejamos llevar por la corriente, por el devenir, sin tomar conciencia de que las actitudes que más nos despojan pero que son finalmente las que nos permiten preguntarnos a cerca de los grandes temas del hombre: la angustia existencial, la construcción de valores
Y volviendo a Albert Camus , y , principalmente “el extranjero”, que tras las primeras páginas del libro ya se ha ganado el mote de indiferente de hombre sin sentimientos, no encontramos más que un hombre que ha elegido ese aparente desapego, o indiferencia, porque, y este es el punto esencial, la confrontación de su yo con el mundo le habla de lo absurdo de toda existencia. Acepta la muerte de su madre, no necesita verla, no solicita que abran el cajón, sabe desde la lucidez que el llanto fácil, la perdida del apetito o la desesperación no caben para él, porque Mersault ha percibido la extrañeza de su vínculo con el mundo, y se ha percatado de que las relaciones se construyen sobre esta base de confrontación, de contrapunto. Sabe que la conciencia no está inmersa en las cosas, se distancia, no está posicionada con fijeza, en su constante fluir no coincide nunca plenamente con sí misma. La libertad es su nota esencial: por lo tanto se elige. Ha comprendido tempranamente que la vida esta erizada por la muerte. Su relación libre con una pareja no lo condena sino para una sociedad pacata y empastada con el sostén de la mentalidad burguesa, con lo obvio, con las etiquetas, con la banalidad Y vemos como estos actos, relativos en sí, lo condenan a la muerte más que el crimen que cometió, al que fue llevado por razones fácticas, condicionadas por el sol que obnubila, la arena ardiente, por cómo se fueron dando los hechos, por la presencia del cuchillo reluciente, por el rostro de los árabes.
Dice Camus “Comenzar a pensar es comenzar a estar minado”. “Matarse es confesar que se ha sido sobrepasado por la vida, que no se la comprende” “Un mundo que se puede explicar incluso con malas razones es un mundo familiar. Pero, por el contrario, en un universo privado repentinamente de ilusiones y de luces, el hombre se siente extraño”. Esta extrañeza del hombre, esa sensación de extranjero, es precisamente ese divorcio entre el hombre y su vida, entre el actor y su decorado: y evidencia y patentiza el sentimiento de lo absurdo.
Para Camus el problema del absurdo existencial y la angustia que acredita posibilitan la felicidad de desarrollar nuestras potencialidades y nuestra solidaridad. Camus no está de acuerdo en que se conciba un pensamiento humillado, por irracional, incongruente, descabellado, fantasioso. Las contradicciones, las paradojas, las ambivalencias nos llevan a reflexionar en el sentido de la vida más que supuestas verdades a las cuales adherimos porque hacen más cómoda y fácil la existencia.
En la peste se plantea la presencia del mal sobre la tierra, en la ciudad sitiada por la peste la relación con la muerte va a ser otra. La muerte se sienta en nuestra mesa, se torna cotidiana y amenazante, las relaciones de la ciudad se transforman. El Dr. Rieux elige darle un sentido luchando contra el mal, aceptando las condiciones y poniendo énfasis en la fraternidad entre los seres humanos.
Cito del final de la peste
“Del puerto oscuro llegaron los primeros cohetes de los festejos oficiales. La ciudad los saludó con una prolongada y sorda exclamación. Cottard, Tarrou, aquellos y aquella que Rieux había amado y perdido, todos, muertos o culpables, estaban olvidados.
Pero, sin embargo, sabía que esta crónica no era la de una victoria definitiva….
Escuchando los ritos de alegría que subían desde la ciudad, Rieux recordaba que esa alegría estaba permanentemente amenazada. Pues sabía lo que la muchedumbre en fiesta ignoraba y puede leerse en los libros, a saber: que el bacilo de la peste no muere ni desaparece, que puede permanecer adormecido durante años en los muebles y la ropa, que aguarda pacientemente en las habitaciones, las cuevas, las maletas, los pañuelos y papeles y que quizá un día, en que para desdicha y enseñanza de los hombres, la peste despierte sus ratas y las envíe a morir a una ciudad alegre”.
En la obra teatral Calígula, éste lleva al máximo extremo la utilización del poder, elige la arbitrariedad, desarrolla sus facultades en detrimento de toda piedad, no cede ante ningún sentimiento de cordura y aún cuando está herido de muerte sigue desafiando como un dios, con absoluta arbitrariedad y desenfreno. Calígula es una expresión de la idea de Dostoievski según la cual si dios no existe, todo es permisible.
Es en esta obra donde Camus da un giro hacia la cuestión política, los hombres parten de la misma desesperación y pueden encontrar el camino en el asesinato en masa o en la solidaridad, ahondando el tema de que la mutilación humana es un hecho irreversible.
Y es en su obra el mito de Sísifo donde con mayor claridad el hombre absurdo se patentiza. Condenado por haber mentido a lo dioses, Sísifo, ciego, debe subir una roca hasta la cima, para luego dejarla caer y descender a la ladera de la montaña para emprender nuevamente la tarea de llevarla otra vez a la cima y dejarla caer y así día tras día cumplir con la condena hasta el fin de sus existencia.
Qué diferencia a Sísifo, en el mito recreado por Camus, de un esclavo, la conciencia de que está condenado, esto da un giro a su rutinaria y acorralada existencia: es necesario conocer la noche, no hay sol sin sombra. El hombre absurdo dice que sí, pero como quien se rebela, para cumplir su destino no por mandato de los dioses sino por que ha decidido asumirlo. Se sabe dueño de sus días y conoce la felicidad de ese instante en que ha llegado a la cima y está solo con sus voces interiores y con los signos que puede captar de la tierra desde todas las formas inapelables de oscuridad. Es un ciego que desea ver, persuadido de un destino meramente humano y efímero, en el que la roca seguirá rodando, no por voluntad de los dioses sino de su esfuerzo que quiere alcanza
las cimas de toda derrota humana.
miércoles, 13 de enero de 2010
Los amantes de la calle de los álamos
Domingo por la tarde
Iré de la pura invención a la mínima emoción. Domingo por la tarde.
Gaviotas enlatadas sobre el mantel floreado, para no tentarme enciendo un cigarrillo.
El primero y el último del día, me digo, sabiendo que es mentira.
Se abisma el sol en el tibio refugio del pan y las tostadas.
Amor, si nos demoramos en tomar el té, la tarde pasará sin que nos demos cuenta.
La vida se amontona en el desorden de la ropa a los pies de la cama, es hora de afrontar la maraña revuelta de nuestra intimidad.
Aunque esto aún puede esperar, hay tiempo todavía. El café perdió el sabor neutral de la semana, pero el vicio es el vicio, no puede controlarse; ustedes bien lo saben o deberían saberlo.
La histeria de mamá, la mancha en la alfombra que dejaron los tíos al entrar con barro en los zapatos, además cayeron de sorpresa. Domingo por la tarde.
El novio de Clarisa da vueltas en la moto para que ella lo vea.
Clarisa, reaccioná, la vida se esfuma, las gaviotas volaron y la mancha se extiende. Crece en concordancia con la histeria de mamá.
Los abuelos jugaron a las cartas el tiempo que ganaron para el ocio. Bendita vejez, lujosa miseria.
La mancha se extiende, se desliza por debajo de las puertas, abarca la calle, las veredas, el jardín, el fondo de la casa y de casas vecinas. Domingo por la tarde.
Mañana se reducirá seguramente a su mínima expresión, será una sombra apenas perceptible, que limpiará la mucama siguiendo las cuidadosas órdenes de mamá.
A ellas les debemos la neutralidad emocional que trae el lunes. El caos inquieta o amenaza las apacibles tardes del domingo.

