Cuaresma para solos
A
esta hora de la noche
el
misterio ha trepado escalones.
Hay
máscaras sin caras,
el
instinto nublado de palabras
se
mimetiza en egos y disfraces.
No
aplaudo las carrozas, su alegría,
rompo
el papel, la escena.
Mi
propio corazón humedece la tinta
del
escriba, seca.
Mi
herencia es una línea bajo el sol.

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